El punto de la investigación del ensayo Las virtudes en Atenas se basa en que las virtudes en la sociedad clásica tiene alguna conexión entre las incoherencias básicas de la sociedad clásica y el trasfondo homérico.
Las virtudes no son solo un conjunto de formas sociales, sería simplista reducir la diferencia entre el punto de vista homérico y el punto de vista clásico a propósito de las virtudes a la transición de un conjunto de formas sociales a otro. Como es sugerido en Antígona, las formas y pretensiones del clan, no necesariamente idénticas del Siglo V perviven. Por otros lado, la concepción de la virtud se ha separado de cualquier papel social concreto.
Las visiones de los sofistas, la visión de Platón, de Aristóteles y Sófocles, son respuestas diferentes a la incoherencia por propósitos distintos. Sin embargo, todas comparten que el medio donde ha de definirse las virtudes y donde deben ejercerse es en la polis.
La conclusión sofista establece que en cada ciudad concreta, son virtudes las que se tengan por tales en dicha ciudad. Estos tratan de redefinir las virtudes y relacionándolas con cualidades que conducen al éxito individual, para evitar contradicciones.
La redefinición de Platón con respecto a las virtudes, está comprometido que dentro de la ciudad y dentro de la persona, la virtud no puede estar en conflicto con la virtud, pero se cumple en la tragedia.
El drama clásico exploró los conflictos que podían surgir dentro del sistema post-homérico, pero es Sófocles quien explora sistemáticamente las felicidades rivales a bienes incompatibles (como Antígona y Filocletes). Plantea la clave de un complejo conjunto de cuestiones acerca de las virtudes. Descripciones rivales de lo que es una virtud, al igual que puede haber concepciones rivales de las virtudes y de lo que es una virtud.
En cuanto a Aristóteles, Tomás de Aquino y Platón, comparten que existe un orden cósmico que dicta el lugar de cada virtud en un esquema total y armonioso de la vida humana.
En los conflictos de la tragedia sofoclea, el intento de resolución apela al veredicto de algún dios, pero este no lo resuelve. Deja insalvado el abismo entre el reconocimiento de la autoridad, del orden cósmico y las pretensiones de verdad que implican, el reconocimiento de las virtudes y nuestras percepciones y juicios particulares.
Las virtudes y los vicios poseen un mismo vínculo y revela el cómo la creencia en ciertas virtudes y la creencia de que la vida humana muestra cierto orden narrativo, están vinculadas internamente.
Para finalizar, la visión de Sófocles, expresa que el enfrentamiento dramático no es el destino de los individuos. Antígona y Creón plasman que la vida del clan y la vida de la ciudad se confrontan.
El "yo sofocleo" trasciende de los papeles sociales y es capaz de poner en cuestión esos papeles, pero permanece responsable hasta la muerte.
La premisa es que gane o pierda, salve o vaya a la destrucción moral, existe un orden que exige de nosotros la persecución de ciertos fines, un orden de relación con lo cual los juicios adquieren propiedad de ser verdaderos o falsos.
Las virtudes en Antígona están demandadas de la familia y la polis son exigencias rivales e incompatibles. Se impone en un hecho la diferencia en la concepción de las virtudes cuando la comunidad moral primaria ya no es el grupo de parentesco, sino la ciudad-estado, sino más bien la democracia ateniense.

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