domingo, 25 de octubre de 2015

Teatro griego en Antígona

Teatro griego en Antígona

Cohesionar, puede ser sin duda alguna el objetivo del teatro griego y estamos de acuerdo con ello. El teatro griego era pagado, realizado y seleccionado por quienes poseían la riqueza monetaria que este demandaba y las únicas personas que podían darse este gusto eran los gobernantes; ¿acaso ellos no iban a pagar por un acto donde la población a la que gobernaban obtendría un conocimiento que se convertiría en un comportamiento propio?, las razones son evidentes, los gobernantes sacaban mucho provecho de estos encuentros; este teatro no mostraba más que la mejor manera de dejar un mensaje en sus receptores, en otras palabras, la tragedia.

          Ciertamente, el teatro griego se subdivide en cuatro géneros, el ditirambo, representado sin actores, sin máscaras y sin vestuario, siendo así una especie de drama lírico que recordaba a la tragedia; el drama satírico, donde el coro era el protagonista y este estaba constituido por Sátiros; la comedia, la cual alternaba cantos y recitado; y finalmente la que nos interesa por ser el reflejo de lo leído en Antígona, la tragedia, constituida por el prólogo, la parodos y los episodios.

Si bien la tragedia se lleva a cabo con máscaras y  vestuario, son temas en los que no nos
podemos basar para establecer una relación, en el elemento en que sí nos basaremos es en el coro,  la voz que no juzga hasta tener pruebas, que da lugar a la reflexión, pero que en el momento correcto, en el cual no hay salida, juzga y condena; el coro es la representación del pueblo, un ejemplo de ello es: “¡No dejes morir a Antígona, Creón! Todos llevaremos esa llaga en el costado durante siglos”, esta es una de las frases dichas por el coro en la obra; no olvidemos que es el coro quien aparece en el momento clímax, cuando los guardias van ante Creón para testificar que el cadáver ha sido cubierto de tierra; y nos dice: “ahora el resorte está tenso, no tiene más que soltarse solo”.

            Otro de los aspectos fundamentales de este teatro es la catarsis, la purificación que se hace en los receptores al ver al personaje pasar por la catástrofe. Al leer la obra comprendemos que la catástrofe de Antígona surge cuando muere, quedan en nosotros las preguntas ¿Qué era lo mejor que podía hacer? ¿Le importaba morir? ¿Por qué murió?  ¿Quería morir? Y la respuesta a todo esto es que Antígona no es más que la representación del buen ciudadano, al que no le importan las consecuencias que conlleve el hacer lo correcto y aquí entra otro elemento en acción: ¿Es correcto que los ciudadanos no obedezcan la decisión del rey? No se necesita más que recordar que Antígona muere, para responder a la misma. Si bien nuestra protagonista hace lo que debe hacer, paga la consecuencia de su acto, es esta la catarsis que se busca en la obra.

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