sábado, 31 de octubre de 2015

Antígona se reúne con las memorias del silencio

Antígona es un enfrentamiento de gran dramatismo constante entre dos personajes: Antígona, defensora de la ley natural, amante de su hermano al que debe dar honras fúnebres; y Creonte, quien es defensor de las leyes de la ciudad que, desobedecidas, debe suponer el castigo al que las ha desobedecido. Antígona sufre un gran conflicto consigo misma, pues es consciente de lo que le acarreará desobedecer las leyes de los hombres, sin embargo, la ley natural y el amor fraternal, será más fuerte, siendo  un personaje verdaderamente noble y dramático. Cuando Antígona se ahorca y con ella el hijo de Creonte, Hemón, Creonte se arrepiente de haber sido tan inflexible y comprende la diferencia entre unas leyes y otras.

Las acciones de los protagonistas mueven la compasión y al temor, es una manifestación constante en materia de decisiones, cuestionándose sobre el bien y el mal, y sus relaciones con la moral y su comportamiento.

La obra Memorias del Silencio de la escritora cubana Uva de Aragópresenta varios de los rasgos expuestos en la obra griega. La obra consiste sobre dos hermanas cuyos destinos serán separados a causa de un sistema impuesto por un régimen revolucionario de izquierda en lo que sería su país natal, Cuba. La obra transcurre exhibiendo la vida de aquellas dos mujeres cuyas éticas y decisiones son vistas desde dos experiencias totalmente distintas, al igual que la de Antígona y Creonte. A pesar de la prohibición asignada por Creonte, Antígona actúa según la ética griega cuando le da sepultura a su hermano muerto y se rebela así ante el poder de un solo hombre. Sabe que obrando de esta manera no va en contra de las leyes divinas ni de la voz del pueblo (que no es lo mismo que Estado, encarnado en la figura de Creonte) dejando a la vista el aspecto democrático de su propia decisión.

En el caso de la obra cubana, cada una de las hermanas pretende honrar fidelidad a su familia y a su propia moral, optando por decisiones que ellas consideran que están bien y que cumplen con su deber. A su vez, estas mujeres tienen un sentimiento de remordimiento por estas decisiones, ya que han traído consigo grandes sacrificios como el de no verse durante cuarenta años, y con ello, perderse toda una vida, dejándosela a un futuro incierto y de falsas esperanzas.

Las dos hermanas tienen el poder de elegir su camino, y ellas eligieron un mundo repleto de nostalgia y desconsuelo. Al igual que Antígona, quien tiene el poder de elegir y lo que sucede es que prefiere morir en una tragedia como defensa de lo que ella creía estar bien. Para Fernando Savater en su libro Ética para Amador la ética es el saber distinguir entre lo bueno y lo malo, lo que nos conviene y lo que no nos conviene, también es el saber por qué se consideran buenos o malo unos determinados comportamientos. Hay cosas buenas y cosas malas, pero a veces las cosas no son tan sencillas. Estas tres mujeres, totalmente opuestas, tienen una cosa en común en tanto que todas son conscientes de las decisiones que toman y se rigen bajo sus instintos y costumbres.


Antígona osa oponerse a la cultura patriarcal al cuestionar la autoridad del gobernante, transgrediendo los límites del hogar. Tanto una hermana como la otra prefiere obedecer los límites del hogar, que en su caso los establecen sus esposos, dos figuras que se expondrán como contrarias en cuanto a ideologías.  Las tres, de algún modo, transgreden la noción misma de la moral imperante como reacción a la opresión y a la humillación de las que han sido víctimas.


En las dos obras se puede observar como en las protagonistas son evidentes las ansias de escapar de estas realidades que de ninguna forma las satisfacen. Antígona opta por la tarea de querer morir, mientras que las hermanas, en la reunión que tuvieron luego de tantos años, se escapan de la realidad por medio del enfrentamiento, de la comunicación entre ellas, quienes deseaban hablar y exponer sus desacuerdos desde hacía mucho tiempo atrás. Al final todas alcanzan su objetivo, logran lo que en algún momento se plantearon: Antígona muere, por lo que cumple con su momento de catarsis, en el cual por fin purifica las pasiones que en cierto momento le fueron arrebatadas, entretanto las hermanas superan, de cierto modo, todas las indiferencias que tanto duelo provocaron.  








Los Pájaros Mojados, Antígona y el Poema de la fuerza

       Luego de presenciar la actuación de Pájaros Mojados en la Universidad Católica Andrés Bello podemos resaltar aspectos característicos que también hallamos representados en Antígona y otros en el Poema de la fuerza.

Pájaros Mojados-Antígona:




1. Nos encontramos con dos personajes que muestran lo atrapados que se sienten en ellos mismos, lo agobiados que están en sus vidas y que no encuentran un lugar en esta sociedad. Al igual que nuestra querida Antígona que no haya el lugar que debe llenar en este mundo.

2. Un hombre al que el deber lo llama, y este deber hace que viva en la carretera exactamente en el lugar donde perdió a su familia, porque es como si él hubiera muerto ahí, con ellos, aunque esté vivo siente la necesidad de estar ahí. Antígona tenía la necesidad de cuidar el cuerpo de su hermano, de cubrirlo, de estar con él.



Pájaros Mojados-Poema de la fuerza:

1. En muchas partes de la Ilíada los personajes encuentran regocijo en la comida, en los grandes festines como forma de apaciguar los dolores y llenar un vacío interno para así lograr sentirse bien de nuevo. Uno de los personajes de la obra Pájaros Mojados tras haber llorado al recordar cosas de su infancia, el haber llorado hasta más no poder, hace que su cuerpo pida llenar ese vacío y la forma con la que lo hace es la comida, a través de la cual logra reconfortarse un poco.

2. En la Ilíada se venera mucho el cuerpo humano, en la vida y sobre todo después de la muerte. Homero resalta lo bello que puede ser un cuerpo que se encuentra ya sin vida yaciendo sobre el suelo, toma la muerte como algo importante.  En cambio en Pájaros Mojados uno de los personajes toma la muerte como algo normal que nos va a llegar a todos de una forma u otra en su debido momento.



Ya culminadas las relaciones que vimos entre la obra y las lecturas dedicaremos este párrafo a hablar del tema central de “Pájaros Mojados”, la esperanza, y no es más que el lugar donde habita la esperanza, nos queda bastante claro que la esperanza está en nosotros mismos, que los sueños y los recuerdos hacen que volemos, si no volamos sería como ser pájaros mojados.




lunes, 26 de octubre de 2015

Tras la virtud. Las virtudes en Atenas

El punto de la investigación del ensayo Las virtudes en Atenas se basa en que las virtudes en la sociedad clásica tiene alguna conexión entre las incoherencias básicas de la sociedad clásica y el trasfondo homérico.

Las virtudes no son solo un conjunto de formas sociales, sería simplista reducir la diferencia entre el punto de vista homérico y el punto de vista clásico a propósito de las virtudes a la transición de un conjunto de formas sociales a otro. Como es sugerido en Antígona, las formas y pretensiones del clan, no necesariamente idénticas del Siglo V perviven. Por otros lado, la concepción de la virtud se ha separado de cualquier papel social concreto.

Las visiones de los sofistas, la visión de Platón, de Aristóteles y Sófocles, son respuestas diferentes a la incoherencia por propósitos distintos. Sin embargo, todas comparten que el medio donde ha de definirse las virtudes y donde deben ejercerse es en la polis.
La conclusión sofista establece que en cada ciudad concreta, son virtudes las que se tengan por tales en dicha ciudad. Estos tratan de redefinir las virtudes y relacionándolas con cualidades que conducen al éxito individual, para evitar contradicciones.

La redefinición de Platón con respecto a las virtudes, está comprometido que dentro de la ciudad y dentro de la persona, la virtud no puede estar en conflicto con la virtud, pero se cumple en la tragedia.

El drama clásico exploró los conflictos que podían surgir dentro del sistema post-homérico, pero es Sófocles quien explora sistemáticamente las felicidades rivales a bienes incompatibles (como Antígona y Filocletes). Plantea la clave de un complejo conjunto de cuestiones acerca de las virtudes. Descripciones rivales de lo que es una virtud, al igual que puede haber concepciones rivales de las virtudes y de lo que es una virtud.

En cuanto a Aristóteles, Tomás de Aquino y Platón, comparten que existe un orden cósmico que dicta el lugar de cada virtud en un esquema total y armonioso de la vida humana.

En los conflictos de la tragedia sofoclea, el intento de resolución apela al veredicto de algún dios, pero este no lo resuelve. Deja insalvado el abismo entre el reconocimiento de la autoridad, del orden cósmico y las pretensiones de verdad que implican, el reconocimiento de las virtudes y nuestras percepciones y juicios particulares.

Las virtudes y los vicios poseen un mismo vínculo y revela el cómo la creencia en ciertas virtudes y la creencia de que la vida humana muestra cierto orden narrativo, están vinculadas internamente.

Para finalizar, la visión de Sófocles, expresa que el enfrentamiento dramático no es el destino de los individuos. Antígona y Creón plasman que la vida del clan y la vida de la ciudad se confrontan.
El "yo sofocleo" trasciende de los papeles sociales y es capaz de poner en cuestión esos papeles, pero permanece responsable hasta la muerte. 
La premisa es que gane o pierda, salve o vaya a la destrucción moral, existe un orden que exige de nosotros la persecución de ciertos fines, un orden de relación con lo cual los juicios adquieren propiedad de ser verdaderos o falsos.

Las virtudes en Antígona están demandadas de la familia y la polis son exigencias rivales e incompatibles. Se impone en un hecho la diferencia en la concepción de las virtudes cuando la comunidad moral primaria ya no es el grupo de parentesco, sino la ciudad-estado, sino más bien la democracia ateniense.


domingo, 25 de octubre de 2015

Teatro griego en Antígona

Teatro griego en Antígona

Cohesionar, puede ser sin duda alguna el objetivo del teatro griego y estamos de acuerdo con ello. El teatro griego era pagado, realizado y seleccionado por quienes poseían la riqueza monetaria que este demandaba y las únicas personas que podían darse este gusto eran los gobernantes; ¿acaso ellos no iban a pagar por un acto donde la población a la que gobernaban obtendría un conocimiento que se convertiría en un comportamiento propio?, las razones son evidentes, los gobernantes sacaban mucho provecho de estos encuentros; este teatro no mostraba más que la mejor manera de dejar un mensaje en sus receptores, en otras palabras, la tragedia.

          Ciertamente, el teatro griego se subdivide en cuatro géneros, el ditirambo, representado sin actores, sin máscaras y sin vestuario, siendo así una especie de drama lírico que recordaba a la tragedia; el drama satírico, donde el coro era el protagonista y este estaba constituido por Sátiros; la comedia, la cual alternaba cantos y recitado; y finalmente la que nos interesa por ser el reflejo de lo leído en Antígona, la tragedia, constituida por el prólogo, la parodos y los episodios.

Si bien la tragedia se lleva a cabo con máscaras y  vestuario, son temas en los que no nos
podemos basar para establecer una relación, en el elemento en que sí nos basaremos es en el coro,  la voz que no juzga hasta tener pruebas, que da lugar a la reflexión, pero que en el momento correcto, en el cual no hay salida, juzga y condena; el coro es la representación del pueblo, un ejemplo de ello es: “¡No dejes morir a Antígona, Creón! Todos llevaremos esa llaga en el costado durante siglos”, esta es una de las frases dichas por el coro en la obra; no olvidemos que es el coro quien aparece en el momento clímax, cuando los guardias van ante Creón para testificar que el cadáver ha sido cubierto de tierra; y nos dice: “ahora el resorte está tenso, no tiene más que soltarse solo”.

            Otro de los aspectos fundamentales de este teatro es la catarsis, la purificación que se hace en los receptores al ver al personaje pasar por la catástrofe. Al leer la obra comprendemos que la catástrofe de Antígona surge cuando muere, quedan en nosotros las preguntas ¿Qué era lo mejor que podía hacer? ¿Le importaba morir? ¿Por qué murió?  ¿Quería morir? Y la respuesta a todo esto es que Antígona no es más que la representación del buen ciudadano, al que no le importan las consecuencias que conlleve el hacer lo correcto y aquí entra otro elemento en acción: ¿Es correcto que los ciudadanos no obedezcan la decisión del rey? No se necesita más que recordar que Antígona muere, para responder a la misma. Si bien nuestra protagonista hace lo que debe hacer, paga la consecuencia de su acto, es esta la catarsis que se busca en la obra.